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Cap. 5 Mamen 2![]() Cuando él entraba en el café, un vuelco de alegría aparecía en su rostro. Él solía contarle sus cosas: lo que había ocurrido durante el día, los incidentes con algún animal, alguna noticia, una jornada de pesca, lo que opinaba de algunas cosas que hacía el ayuntamiento o dejaba de hacer, de lo linda que veía a su niña…
Ella le contaba lo que había ocurrido en la cafetería: comentarios de embarazos, problemas entre vecinos, algún accidente, si alguien había enfermado, la visita de alguien importante por la zona, las cosas novedosas que hacía su hija… Pasaban largos ratos en la barra cruzando opiniones, escuchándose.
A pesar de que ella debía atender el café, los dos se habían acostumbrado a esas pausas involuntarias, incisos que formaban parte misma de su conversación. Sabían exactamente donde había quedado suspendida la conversación antes de cada interrupción. La seguían, hasta que surgía algo que definitivamente la cortaba. A veces era preparar una mesa para varias personas; una llamada de teléfono; un proveedor… Esa noche, Roberto tomó una cerveza y unas aceitunas mientras intentaba hablar con Mamen de forma fallida. Parecía estar muy liada. Entonces le dijo que no se preocupase que iría leyendo el periódico mientras tanto. Pero, su respuesta fue que estaba agotada y que él también debería estarlo. -Todo el día paseando a caballo… debes estar roto-insinuó ella- -Bueno, aún me tengo de pie. Pero no tardaré mucho en sentir el cansancio. -Entiendo, entonces tomate esto y vete a descansar… que falta te hace.
Algo en ella sentía hostilidad en aquel momento hacia él. No sabía qué era, pero ese día Roberto se había saltado el café que siempre tomaban juntos y eso… la había enfadado o... tal vez… sus sentimientos no eran tan fraternales como ella misma quería creer. Esa actitud de castigo incomodó mucho a Roberto. Realmente le había pillado de sorpresa, nunca se habían dado explicaciones y ella de modo pícaro, algunos fines de semana cuando había ido a la ciudad, le había preguntado que qué tal…. De todas formas, la naturaleza femenina era para él insondable, difícil de desvelar y lo asumía como algo que para él sería un misterio. A ella le había tomado mucho cariño. Pertenecía a ninguna parte y a todas. Era adaptable. No solía mirar las dificultades, si no que se centraba en darles salida. Él solía decirle que era un todo-terreno y ella se reía.
Cuando acabó la cerveza, intentó despedirse como siempre. Pero ella, le dijo adiós como si fuese uno más de los que había en el café. Si quería podía ser muy distante.
Roberto salió y vio a Lucas moviendo el rabo loco de alegría. Había tardado poco en salir y él lo agradecía así. Los dos andaban al mismo ritmo, en paralelo. De vez en cuando Lucas lo miraba para encontrar una carantoña. Era un perro tan grande como mimoso.
Al llegar, Roberto se puso cómodo y eligió música clásica para relajarse. Entonces vio en el salón las gafas de sol de Alicia y se alegró muchísimo. Ya tenía una excusa para llamarla! Más tarde pensó, que tenía dos excusas. Empezaba a trabajar al día siguiente y no le había deseado suerte ni la había animado. Momentos después, comenzó a reflexionar. En ese punto Roberto era imprevisible, daba vueltas a todo de todas las formas posibles. Siempre le habían dado mucho miedo las personas que se mostraban inflexibles, ostentadoras de la verdad absoluta. El caso es que era un miedo irracional, en su familia nunca hubo nadie así, con esa forma de ser… al menos que él conscientemente hubiese conocido. De todos modos, ésta vez no se dejó llevar por tanta racionalidad y marcó el teléfono móvil de ella. - buenas noches Alicia, molesto? - Hola Roberto! No, no .. qué va! Qué sorpresa! No esperaba tu llamada. Aquí ha retumbado la casa con el sonido de tu llamada. No sé… pero creo que he visto muchas pelis de miedo, jajajaja… - Es posible… te confieso que yo no tengo miedo porque Lucas es muy fuerte. Es primo de Zumosol. En ese momento Alicia rompió a reir, y dijo que no le extrañaba nada que con tal guardaespaldas no tuviese miedo. -Me podrías dejar a Lucas hasta que yo no tuviese pánico aquí! Que sepas que no lo digo en broma. -jajajjaaaa…..yo me tengo que reír. Bueno, me lo pienso. A ver…una preguntita… y no sirvo ¿yo? - la verdad es que no. Me gustan más peludos, por lo de peluches….ya sabes! -jajajajaa… ya. Veré que me dan en la farmacia para que crezca el pelo. - Pero qué tonto eres … -Te llamaba porque has dejado en casa tus gafas de sol y porque quería desearte suerte para mañana. Sé que lo harás genial. Y bueno… si de verdad tienes miedo por las noches, no te preocupes… lo digo en serio, me acuesto contigo… jajajajaja. Ahora ya hablando en serio: Si quieres la compañía de Lucas, te lo dejo. No creo que le importe, le caes bien. -Gracias Roberto. -No debes darlas, lo hago con todo el gusto del mundo. -No te molesto más. Descansa. -Sabes que no me molestas, pero qué ganso eres… - Una cosa antes de colgar –dijo Roberto entre dientes-… me ha gustado la forma que tienes de dar los abrazos.
Y era cierto… aún guardaba ese abrazo tan relajado, tan acogedor, tan agradecido. Lo más presente en su memoria era el olor de ella. No conseguía identificar ese olor … pero le encantaba.
Esa noche, se quedó dormido recordando todas aquellas cosas que habían hecho juntos y notó que… al rememorar el abrazo… no despertaba en él tan solo un sentimiento de amistad…ella despertaba en él muchas más cosas que tenía que silenciar. Comenzó a dar vueltas en la cama inquieto. Aunque no podía dormirse, le gustaba la sensación que le tenía tan despierto y tan excitado.
22/05/2008 22:29 #. Tema: Fue en ese café...(Novela). Comentarios » Ir a formulario |
Silencios y pasiones...Inspiración es ese beso apasionado entre la realidad y los sueños.
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